domingo, 23 de diciembre de 2012

Viento del norte

Arrancamos motores

Las luces de la ciudad iban pasando a velocidad del rayo por mis ojos. Después de todo...no pude evitar que un halo de tristeza me recorriera, porque a pesar de todo lo malo, aquella ciudad me encantaba. Pero ya no daba para más.
Hicimos noche por el camino, y cuando las primeras luces del alba despuntaban, mi corazón se aceleraba tanto como aquel motor. Tenía tanta ansiedad que parecía como si una turba de desquiciados me persiguiese y yo tuviera que escapar.
El viaje fue largo, muy largo, más que nunca, casi el doble diría yo. Pero cuando las primeras montañas conocidas asomaban, la fuerza que me transmitieron fue tal, que ya nada podía pararme, lo sabía.
Comenzar a ver las pequeñas casitas con sus luces de navidad fue lo más bonito que una mente cansada puede procesar. Y esa mente....descansó.
21 de Diciembre de 2007, esta aventurera.....llegó a su casa, su hogar, su tierra, a su viento del norte. Ese viento que traspasa los huesos, pero que nos hace duros y que nos da su fuerza para salir de todo lo que haga falta. Llenar los ojos de ese verde tan especial, de los contrastes de mi tierra era para mi el colofón perfecto a unos años horribles.



         
Tierra verde, no sabes cuanto te eché de menos, cuanto lloré por añorarte. Nada en el mundo puede llenar un corazón que se impulsa con tu viento del norte cuando le faltas. Montañas, ríos, mar.....jamás volveré a marchar, nada me arrancará de tus olores, tus valles, tus bosques. Porque ahora tengo la fuerza del viento del norte, y la bravura de tu mar.

2 comentarios:

  1. A mí me pasa algo parecido, me siento muy de mi tierra. Es completamente distinta a la tuya. Es una tierra dura, de inviernos terribles y veranos sofocantes, de campos de trigo inmensos, de ríos profundos y de gentes secas y adustas comos su tierra. Pero es mi tierra y me siento muy unida a ella. En ocasiones me he tenido que alejar de ella, y la sensación a la vuelta era exactamente la que tú describes.
    Me alegro de que estés en casa. :)

    http://mymakeupcompulsion.blogspot.com.es/

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  2. El arraigo a la tierra de uno, se potencia enormemente cuando estás fuera, cuando quieres volver y no puedes. Y cuando estás haciendo ese camino que te devuelve a sus brazos, la sensación es totalmente indescriptible.
    Como la tierra de uno....nada

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