viernes, 3 de mayo de 2013

Un dolor normal

Semana 26, comienza la tourné

Hasta este momento mi embarazo era algo que no me molestaba en absoluto, salvo por el tremendo bombo con el que contaba ya y los continuos ardores de estómago —eso es por el pelo niña...si claro señora, tengo ardores desde el tercer mes y Nenúfar no tenía ni pelusilla...seguro que es por eso—.


Pero aquel día comencé a sentir un dolorcillo en el ovario derecho que al principio no era más que una leve molestia. Cuando ese dolor comienza a crecer y crecer, me acojono, sin paños calientes.
Supongo que es lo normal en una embarazada primeriza, que cualquier cosa que suceda en los bajos fondos nos asuste..
Con los consiguientes refunfuños de mi padre —lo de coger el coche para llevar a alguien al médico no es lo suyo—nos presentamos en el hospital más cercano.
Los dolores iban en aumento, la sala de espera tan llena como mi paciencia, y tres horas después me llaman. Parriba, pabajo, vente pacá, ahora vete pallá....que va a ser que no tienes nada, pero te vamos a subir a ginecología... vámonos!!!

El ginecólogo parco en palabras me dice: usted no tiene nada, esto son dolores normales del embarazo, váyase para casa. Muchas gracias, a ti por venir.
A las nueve de la noche salíamos del puñetero hospital sin ningún diagnóstico claro y con la sensación de "desde luego vas a urgencias por cualquier cosa".
Después de ésta experiencia mi matrona me advirtió, si alguna vez te ves en la tesitura de tener que ir a urgencias, vete al materno-infantil, lo tienes más lejos pero te sabrán tratar mejor.

Tres semanas más tarde, el dolor se hizo tan intenso que mi primer pensamiento fue, aquí pasa algo malo (tu siempgre negatifaaa). A las cinco de la mañana, los gritos de dolor eran tan fuertes que mi marido casi lloraba de la impotencia, así que, cogimos el coche y nos fuimos al materno.
Me atendieron según entré por la puerta, y con una pequeña exploración a parte de mis explicaciones el diagnostico fue clarinete: COLICO NEFRITICO.
Obviaremos comentarios al respecto de los médicos del otro hospital.
Me tuvieron en observación hasta el día siguiente, y con el santo nolotil y la buscapina...el dolor remitió.

A los tres días....doce de la noche, misma operación. El dolor era tan angustioso que parecía que me iban a arrancar el riñón por el costado, pero al menos ya sabía lo que era.
Nuevamente a urgencias y la primera vez en mi vida que me ingresan en un hospital. Al hacerme los análisis pertinentes, descubren una anemia grave y la señora que me da la noticia, tan fina y delicada ella, me dice que en el estado en el que me encuentro, no soportaría el parto y probablemente moriría. Que noticia más tranquilizadora!!! Y la asignatura de trato al paciente donde la dan????

Un mes más tarde y con mi anemia controlada, ya contando con 34 semanas de gestación, vuelve a la carga el cólico y desde mi centro de salud me mandan al materno en mi coche con un gotero puesto, manda madre!! este embarazo me estaba dando para escribir un libro por capítulos, pero...iba a terminar ahí la cosa?

A la semana siguiente, en una revisión rutinaria, me toman la tensión y oh!! sorpresa!!!!! 17 10....a urgencias de cabeza. Me hacen un PT y todo está normal, me vuelven a tomar la tensión y es normal pero querían mantenerme en observación. Mi padre no hacía más que quejarse de las idas y venidas al hospital, así que a las cuatro de la tarde y sin comer, pido el alta voluntaria. Me obsequian con un bidón de plástico en el que tengo que pasarme 24 horas orinando; lo que yo más deseaba, ir por la calle con mis pises a cuestas.

Semana 37 de gestación otra revisión rutinaria....18 9 de tensión, y vuelvo a terminar en el materno esta vez ingresada una semana. Otra vez meando en el simpático bidón para mirarme la proteinuria y un posible resultado de preeclampsia, que afortunadamente no se dio —sólo me hubiera faltado para tener el completo—.

Conclusiones
En todos mis ingresos hospitalarios me hablaron de adelantarme el parto, cosa que no llegó. La niña estaba perfectamente formada y con un buen peso, pero todos estos vaivenes la podían llegar a afectar. Cada vez que me hablaban de esa posibilidad, me hacía ilusiones con terminar con todo aquello pero lo que terminaba era con mi papel de alta en la mano y rumbo a mi casa nuevamente. Me habían sacado sangre una vez en mi vida, y después de todo este periplo, tenía los brazos que parecía una yonqui, las enfermeras cada vez que me iban a poner una vía, me miraban sorprendidas por la cantidad de marquitas que tenía, me daban vueltas a los brazos buscando un sitio en el que poder hincar el pincho.
Fueron tres meses y medio o cuatro interminables, horribles, dolorosos. Un embarazo no debería nunca ser algo horrible cuando la madre está feliz de traer a su churumbel al mundo, pero a veces las cosas se tuercen y yo siempre digo que mi cuerpo no es embarazable.

Si me hablan de quedarme otra vez, se me ponen los pelos como escarpias, y es verdad que es posible que un segundo embarazo fuera todo lo contrario....o no, y mientras haya una posibilidad de volver a revivir todo aquel infierno, esta menda dice NO a nuevos embarazos.

A parte de todo esto, tampoco mi entorno estuvo mucho a la altura de las circunstancias. A lo mejor mis hormonas también influían, pero yo sentía que no me apoyaban todo lo que debían, y la más nimia queja, me hacía sentir tan culpable que me agobiaba. 
Supongo que nadie tuvo a bien ponerse en mi lugar, la empatía a veces es complicada. A una embarazada hay que tratarla como si fuera la maravilla más grande del mundo (mi barriga podría haberlo sido desde luego)
Mirarse tanto el ombligo es lo más fácil, menos para mí que no me lo veía!!

2 comentarios:

  1. Bueno lo de los ardores si dicen que lo que viene es niña me parece que nada tiene que ver, y eso son chorradas ya que mi mujer con los embarazos han sido niños, y muchas noches se las pasaba en el sofá porque tenía unos ardores de cojones y ni en la cama podía parar. En cuanto a lo de los cólicos nefríticos a mí mujer le han dado varios. Una vez estuvo varios días ingresada a base de goteros y no se le quitaban los dolores ni por la virgen. Mí mujer dice que estos cólicos son peores que los dolores de parir. En fin me alegro de que ya te pasara todo, y de que todo saliera bien, pero como te he dicho en otras ocasiones, tú si escribes tu biografía y te la publican te forras. Joder lo que tienes que hacer es echar a la Primitiva o Bonoloto.

    Besos Lois.

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    1. Vaya pues entonces me puedo dar la mano con tu mujer!! a mi la primera vez el dolor se me quitó rápido con el gotero, pero la segunda....me llegaba el sabor de las medicinas a la boca y no había manera de que aquello pasase.
      Oye, Dios te oiga y alguien lea mis andanzas y vea salsilla para publicarlo!! pero habría de ser tipo enciclopedia, por tomos.
      Lo de la primitiva, no funciona Rafa, ya he estado tiempo echando y na de na, eso sería un buen golpe de suerte, y eso para mí....esta vetado corazón.
      Muchos besos

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