jueves, 26 de septiembre de 2013

Inquieta

1.adj. Desasosegado, agitado, nervioso

2. Curioso, interesado por aprender

Propiedades ambas de esta insigne palabra, que a las mamás con hijos con tal cualidad hace estremecer. Definición Nenufariana


Que me aspen si creo que es malo que un infante sea curioso e interesado por aprender, todo lo contrario, es el sumum de los sumunes para los babeantes papás.

El problema llega cuando ese interés por aprender lleva a esta práctica, a algo equiparable con el deporte de riesgo....de mucho riesgo. No hablo de riesgo físico, sino el riesgo psicológico que corremos los padres de funambular por esa cuerda fina que nos separa de la locura.

Mi hija es curiosa, desasosegada, nerviosa y todos los "osa" que quisiéramos ponerla en esos términos. En mi casa decimos que tiene "hormiguillo" —dícese del cuerpecillo dotado con impulsos nerviosos proporcionados por una comunidad al completo de hormigas danzando al tiempo—. El hormiguillo afecta a mi hija de una manera tal, que no para ni cuando duerme, y al igual que este pequeño insecto, tiene la cualidad de ser hipersociable.

Mi hija no calla, ni poco ni mucho ni nada. Es un constante repiquetear de palabras. Vuelve loca a María Santísima, así como te lo cuento. Ahora ha aprendido a entonar....ya la hemos liado, porque ahora además de hablar sin parar un segundo del día, nos deleita con unas pseudo canciones, que ni el mejor compositor se habría imaginado —por mucho pseudo que sean...me quedo con las notas desgarbadas de mi hija antes que con la mismísima Novena Sinfonía de Beethoven con trompa, triángulo y platillos incluidos—.

No para quieta un instante del día, a veces es tal el incesante ir y venir, hablar, cantar, saltar....que me siento Carmen Maura al borde del ataque de nervios.

Lo curioso de todo, es que la madre que me parió, me dice con cierta sorna que yo era igualita que ella. Que desde que aprendí a hablar —contaba yo con nueve meses...me salió antes la primera frase completa que los dientes!— fue un no parar de cotorrear, así que...de tal palo.....nada podemos reprocharle a la criatura.

Lo mejor es que tanta actividad frenética, es un bálsamo nocturno para ella, y a pesar de moverse más que los precios.....cae rendida como una bendita todas las noches. Momento este, que aprovecha su santa madre para hacerle nuevos y desconocidos dobles...al sofá.

Vista así no parece inquieta verdad? No te lleves a engaños!!

Carta a mi hija

Hoy quiero escribirte a ti, personita que no has nacido y ni si quiera estás en proyecto. Se que algún día este sueño se cumplirá, y se que te tendré en mis brazos. Hoy solo tengo veinte años, y todavía no se muy bien que va a pasar con mi vida. Lo único que se, es que tu ya tienes nombre en mi mente y eres una niña.
Una hija, eso es lo que quiero. Alguien como tu que estás en mi imaginación, una pequeña llena de rizos, morena y risueña. Alguien a quien en un futuro enseñarle las pocas cosas que se.
Quiero achucharte, besarte y decirte mil veces que te quiero.  Podré cometer mil errores el día que te tenga, pero estoy segura que ese no será uno de ellos. Jugar contigo, contarte cuentos en la cama, reír juntas, compartir confidencias, enseñarte a maquillarte por primera vez, hablar de chicos. 
No sé que clase de madre llegaré a ser, ni siquiera si llegaré a serlo, o si mi sueño de tener una niña, a ti... se cumplirá. No sé que errores cometeré, que serán muchos seguramente, pero se perfectamente los que no cometeré. 
Niña de mis amores, no tardes en venir....tu futura mamá te espera....


Texto encontrado en un cajón, olvidado. Una hoja de papel de cuadros escrita por una mamá que aún no sabía ni siquiera si iba a serlo o no...
Deseos adolescentes preconcebidos, que en aquel momento, poco o nada sabían de que diecisiete años después iban a hacerse realidad.

la unión invisible de una madre y una hija

domingo, 22 de septiembre de 2013

Momento Musical Vibrante

Si hay una canción que no puedo dejar de escuchar por más que me pongan patas los gallos es...


Y ahora me vuelvo a poner la capa de la melancolía, aunque ya se que no os gusta demasiado verme así, pero es lo que tienen las vibraciones de este momento....que me llevan allí donde un día se quedaron mis brillos. Donde se quedaron todas las personas que entonces parecía que me querían.
Intentaré trasmitir todo lo que esta canción pone encima de mi piel, pero incluso antes de empezar, se que es imposible, porque para sentirlo, habría que estar debajo de mis capas epiteliales.

La primera vez que la escuché, fue en casa de mi vecino y contaba yo con ocho años más o menos (si la memoria no me falla). La voz de Jennifer se metió por mis pabellones auditivos, y corrió directa a mi cerebro donde como un balazo, se incrustó para quedarse. Ocho años, y la sensibilidad y emoción se despertaron de golpe.
Me aprendí la canción en un día, —aprender en ingles de Ana Botella....you know— la escuché durante veinticuatro horas incansablemente. Y mi voz de niña, llenó cada espacio de aquel salón que a partir de entonces fue el refugio más preciado para mí.
El salón y el tocadiscos fueron testigos de mi desarrollo. Supongo que mis amigas jugaban...yo cantaba; cantaba, sentía y vibraba con la música de aquellos vinilos .
Y me hice grande con ella....sin vibratos, sin gritos.....todo melodía.....y todo el poder del amor que mi cuerpo podía proporcionar a tan preciosa canción.
Hoy,  mi vello se eriza cuando comienzo a escuchar sus notas y canto por lo bajini.




viernes, 20 de septiembre de 2013

A guardar...

Es esta una cualidad que en mi casa está muy desarrollada.

Mi madre guarda absolutamente cada trapito de ropa de sus pequeños retoños. Son sus tesoros, y que a nadie se le ocurra ni tan siquiera insinuar que se deshaga de ello.
Yo a mi vez, siempre he sido también un tanto atesoradora de recuerdos tangibles. Guardaba cosas por el mero echo de recordarme épocas mejores. Un frasco de colonia por aquí, una camiseta chachi por allá, este pantalón me lo puse para ésto, estos zapatos los llevaba el día que....

En este siglo, la gente nos hemos concienciado mucho con los mas desfavorecidos. Conozco chicas que dan absolutamente todas las prendas de sus bebés. Yo misma, he hecho limpiezas exhaustivas de esos recuerdos textiles que de nada sirven ya. Eso si, de mis prendas.

Si tengo una asignatura pendiente, es desprenderme de las cosas de mi Nenúfar. Siento si este echo resulta insolidario, pero, me es imposible. Tengo que guardar cada babero, cada zapatito, cada chupete (aunque esté cochambroso).

Mi lado más sentimental, de vez en cuando se sienta en la alfombra, abre las cajas de los recuerdos y bucea con la cara por el olor a bebé que contienen, se sumerge por los suaves tejidos para arrancar las imágenes ya pasadas que encierran. Y entonces surge la magia, y puedo volver a oír los emocionantes gorgoritos de recién nacida que me embelesaban durante horas.
Por eso necesito guardar.....es una manera de no alejarme de aquel bebé que un día estuvo en mis brazos y que ahora es una bebelescente en toda regla. Ahora yo también tengo guardados mis pequeños tesoros.
Y como siempre dice la sabia abuela Nenúfar.....quien guarda...halla pequeña.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

La Faja

Horrible palabra si, ya solo nombrarla el glamour nos baja tres octavas.
Durante el embarazo, las mujeres escuchamos consejos —la mayor parte lanzados gratuitamente— a tutiplen. Y si hay un tema socorrido entre las ya experimentadas madreconsejo es, el si o no a la faja. Yo lo tenía claro NO!
Millones de veces me escuché decir con la boca torcida de horror "pa' que me vi' a poner yo eso...ni jarta"


Entremos en situación:

- 15 kilos en canal (casi todos en el frente de combate)
- 26 extenuantes horas de parto
- raja abdominal de 8 centímetros con 16 puntacos (que pa' si los quisiera España en el mundial de Basket)
- y una enfermera que te dice que no te acomodes tanto en la cama, que aunque has parido hace sólo nueve horas....hay que mover ese pandero (no vaya a ser que la raja empiece a cerrarse antes de tiempo no?)

Una de las experiencias más espeluznantes para una señora de su casa, que acaba de pasar por una cesárea es el primer contacto de sus pies amorfos por la hinchazón con el suelo. Y digo más...su cuerpo en vertical, y la masa de piel y grasa en la que se ha convertido su "otrora" tersa —y rellena de bebe— barriga. Y diiiigo más...que la tengan que ayudar dos enfermeras en plan grúa.

No exagero, esa barriga aún habiéndose vaciado del ser que llevaba en su interior, adquiere una vida propia, que ríete tu de Jordi Hurtado que lleva vividas tres por lo menos, y sigue igual de lozano.
Ir al baño se convierte en una odisea digna del espacio más lejano, digo más, de galaxias remotas...incluso de mundos, cometas, agujeros negros...aún por descubrir.

Y ahí me encontraba yo, en ese punto de verticalidad, agarrando aquella masa informe e intentando dar paso hasta el anhelado lavabo, una tarea tan sencilla que se convertía en harto complicada; mis manos no eran lo suficiente grandes para tanta gelatina.
Y ahí, ahí en medio de mi hazaña, fue cuando pronuncié la frase, motivada por la desesperación del momento drama que estaba viviendo, que bien podría haber sido copiada de la mismísima Scarlatta O'hara...."A Dios pongo por testigo....que quiero que me traigáis UNA FAJA!!!!!!!!!!

Sucumbí....tiré la elegancia por la borda de la cama de hospital —si me quedaba alguna con aquel camisón...— en aras de sujetar mi barriga.


La faja....es necesaria. Si lo que quieres es andar con un poco de dignidad, pon una faja en tu post-parto que te "asujete" las carnes blandengues, por lo menos durante un par de semanitas.
Que las barrigas planas de las famosas...además de utópicas...son magia de cirujano plástico.