lunes, 9 de marzo de 2015

52 Semanas para ser Feliz - 10

Voy a empezar a creer eso de que, ir feliciana por la vida, atrae las buenas vibraciones. Últimamente no dejan de pasarme cosas buenas —también malas, pero esas no cuentan!!—. Y quiero contaros, lo que me ocurrió el miércoles, porque creo que es una historia bonita, con matices tristes para mi, pero bonita, y algo que me hizo sentir muy muy bien al fin y al cabo.

Nenúfar estaba malita, seguimos en ese bucle invernal de las faringitis, y como a primera hora llovía bastante, y había tenido una noche de sueños inquietos, la dejé en casa.
A media mañana, escampó y aproveché para ir con ella a hacer unos recados. Cuando volvíamos empezaba nuevamente a llover, y al enfilar la calle, vi un perrillo a lo lejos, que así de refilón me hizo sentir una descarga eléctrica por el parecido al mío. 

Para entrar en nuestro portal, primero tienes que pasar por un pasillo estrecho, y allí nos encontrábamos Nenúfar y yo, cuando metí la llave en la puerta y de repente me giré.
No podía creérmelo, era como una aparición, algo subrealista que me hizo hasta marearme ipso facto. Las lágrimas acudieron sin llamarlas antes de que pudiera pestañear ni una vez. Aquel perro que había visto a lo lejos, nos había seguido, y era igual que mi perrin. Era como si parte de la historia se estuviera repitiendo. Era como si el habría vuelto. El parecido físico entre los dos perros era absurdamente evidente.


El perro temblaba de frío, estaba completamente empapado. Nenúfar estaba encantada. Y yo no tuve corazón para dejarlo en la calle. Era obvio que aquel perro tenía dueño, llevaba collar y estaba limpio. Pero también era obvio que se había perdido. Así que, lo metí a mi casa, y empezó mi periplo investigador alternado con momentos de locura transitoria en los que lo llamaba con el nombre de mi perro. Era como volver a tenerlo en casa, y yo misma me estaba dando cuenta de que aquello no me estaba haciendo ningún bien.


Supongo que quien ha tenido perro, y lo ha perdido, puede ponerse por un momento en la situación. Sabes que no es el, pero se parece tanto, que no puedes evitar pensar como sería quedártelo. Pero, no podía ser, el perro tenía unos dueños que seguramente lo estarían buscando, y no era justo. 

Gracias al facebook, en tres horas habíamos dado con el dueño. Nenúfar fue muy consciente en todo momento de que aquel perro no era nuestro, que tenía amos y que había que devolverlo, me sorprendió con que tranquilidad se lo tomó, podría decir incluso....madurez, y me atrevería a decir que incluso, más que yo.

Me sentí bien. 


12 comentarios:

  1. Enternecedora esta historia tuya que te pasó; bonito gesto, y me alegro de que todo terminara bien, y el dueño recuperase su perro.

    Besos.

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    1. Yo también me alegro, a pesar de la tormenta de emociones, se que hice bien.
      Besos

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  2. Madre mía, he leído el otro post y que pena me ha entrado...Yo también lloré cuando se "fue" la mía y no creo que vuelva a tener otro perro. No me gustaría que mis peques lo pasaran mal si le pasase algo. Además, que no tenemos ni la casa ni la vida adecuada para tener uno.

    Eso sí, hiciste bien en buscar a los pobres dueños del perro.

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    1. Mira, lo de no volver a tener otro perro nunca me lo había planteado en función del sufrimiento de mi hija, pero ya me has dado otro motivo. El principal era totalemtne egoísta....para no volver a sufrir yo, es la única manera de montarme ese escudo.
      Besos!!

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  3. Jolines, cómo te entiendo. Aunque si perdiera al mío me gustaría que lo encontraras tú, o alguien como tú... porque moriría si un día lo pierdiera y nunca supiera qué destino le habría aguardado...
    Besitos bonita

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    1. Si te cuento una cosa...cuando le llevaba por la calle, iba preguntando a la gente que paseaba perros por si, lo mismo lo habían visto con el dueño mientras paseaban, que es muy frecuente, que si paseas por una zona concreta, conozcas al resto de perros y a sus dueños. No lo conocía nadie, pero todos me daban las gracias por recogerlo!!!
      Muchos besos darling!!!

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    2. Se debió alejar de su entorno. Como fuere, lo que te decía. Saber que hay gente buena que acoge y devuelve a los peludines perdidos no tiene precio.

      De paso leo nuevos coments... Para mí no hay que evitarlos por el sufrimiento de los peques. Yo he crecido rodeada de bichetes. Fueron muriendo, sí; y les lloré, también. Pero ¿y lo que dieron y me enseñaron? No tiene precio, en serio ;)

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    3. Si, estaba bastante lejos de su casa
      Con lo de la enseñanza cuando eres peque estoy de acuerdo, pero jo, pensar en que mi niña puede llegar a sentir lo que yo sentí cuando se murió....no se, quiero evitarselo todavía. De todas maneras, es que yo vivo de alquiler y por contrato no me dejan tener, así que....

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  4. La verdad es que has ayudado a un ángel :))

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    1. Bien mirado, es como si llevara al mío dentro, porque hija más iguales.....

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  5. Qué historia tan tierna... Me alegro muchoi de que sus dueños encontraran al perrillo. Cuánto se quiere a estos amigos peludos... Te entiendo perfectamente con todo lo que cuentas (ya sabes que yo también he sentido lo mismo por un perro, igual que tú)... Un abrazote!

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    1. Lo se, se que tu también tienes historia :) además creo que los "rescatados" son los más agradecidos, te dan triple de lo que tu les das.
      Otro abrazo para ti guapa

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