miércoles, 30 de marzo de 2016

Dientes, dientes

Me jode sentir que cierro etapas, porque me siento vieja. Es así. Es sentir que la vida avanza irremediablemente y que tiene que ser así por cojones y nada puedes hacer para remediarlo.

El domingo iba caminando con Nenúfar por la calle, íbamos de camino a "las bolas". De repente la niña, con toda la inocencia del mundo me dice:

— Mami, creo que se me ha caído un diente
— Anda anda que dices! —respondí yo.
— Que si mami mírame....

Abrió su gran sonrisa para mi,  en efecto...allí faltaba un diente. Ella era todo tranquilidad, incluso la hacía gracia, y yo me alegré por ello, por su manera tan sencilla de enfrentarse al tema. Y tuve que ponerme a su altura, sonreír y aparentar ser feliz porque mi niña se hace mayor.

La cruda realidad es que pensé, ahora si que mi bebé se marcha para siempre. Ahora, igual que en su momento tuvimos la cama de mayor, tendremos también los dientes de mayor. Cosa que no deja de repetir, que ahora, la van a salir los dientes de mayor. Que curiosa es la vida, cuando somos niños nos ilusiona ser mayores, y no sabemos bien, la cagada tan grande que es ser un adulto.

Verlos crecer sanos es estupendo, pero no se si a otras mamás les pasará, a mi me queda ese vacío de la pérdida de la cosita achuchable de papotes gordos. Porque Nenúfar es ya toda una señorita, que pierde dientes, sabe leer, y te explica las cosas con vocabulario de adulto —ya quisieran algunos— y a través de ese portillo en su boca, se cuelan nuevos momentos, nuevas etapas más duras si cabe. Le abrimos la ventana a la edad adulta en diminutas dosis que nos recuerdan que nuestros hijos llegarán a ser adolescentes pedorros e indomables, como un día fuimos nosotros. Es horrible.


Y como a la señorita la encanta que la saquen fotos, pues aquí tenemos instantanea de su primer hueco, que en breves se hará más grande porque se la mueve el de al lado.....por si no quieres taza mami!
continuaremos informando


lunes, 21 de marzo de 2016

El Pez Mutante de Villa Nenúfar

Dentro de poco, hará tres años de aquel fatídico día de la madre de 2013 el del rebote macabeo. Bien, el acuario de 64 litros, dio paso a uno de unos...psss que te diré yo....10? 15? no tengo NI IDEA, pero pequeño. Era el que había desde tiempos inmemoriales en casa de mis padres. Y como ellos le tenían vacío y nosotros teníamos que gastar el megabono de la pasta que costó todo el parapeto.....pues desde entonces, vive con nosotros.

Hemos tenido peces de todos los colores y formas. No han sobrevivido. Ha sido una masacre tras otra. Y cuando el bono claudicó, dijimos...vale, cuando muera el último pez, el acuario vuelve a sus dueños. Ilusos.

Queda un pez. HACE UN AÑO!!!

El es un superviviente nato, y ni siquiera tiene nombre. Mal.

Cuando había un montón de pececillos de colores, el acuario se limpiaba, se le echaban los productos de marras, se les echaba de comer cada no se cuanto...y no me taches de malacriadoradepeces, es que me negué a tener nada que ver con el acuario. Creo que es razonable después del disgusto....
Así que siempre ha sido Papá Nenúfar quien se ha ocupado de los inquilinos acuáticos.

Pero Papá Nenúfar que tiene los "guevos" cuadrados, como no era el acuario que el quería —el de 64 litros— ha vivido en su nube negra instalado. Pues te jodes Herodes. No querías acuario? pues eso....
Pero lo dicho, como el y sus "guevos" son toreros....decidió que no le cambiaba más el agua al pez, y que le daba de comer una vez a la semana, y yo no se si esto se puede considerar maltrato animal...porque desde que hace eso....el pez parece que se ha vuelto indestructible!!

El bicho....o pez monjita.....
Y te explico más detalladamente. Yo, a pesar de todo, me da pena el pobre bicho, y le doy de comer a escondidas. Y cuando el agua baja tanto de nivel, que ni el termómetro funciona......agarro y le pongo agua del grifo. Pues el bicho ahí sigue....
La primera vez que lo hice, como no sabía las proporciones del cloro y lo demás que había que echarle...le puse un chorro y dije...ay madre....pez-ecidio. Que va....
La segunda vez....solo rellené el acuario y no le eché las gotas...y el pez...ahí sigue.
Y yo creo, que se ha creado una microatmósfera a la que el pececito se ha acostumbrado, y está feliz!!!

Conclusión: cuanto menos lo cuidamos...más dura el bicho!!